
Conozco a Marcus Raitner desde hace varios años. Lo he conocido personalmente en distintos PM-Camps o lo he visitado en Múnich para disfrutar juntos de una buena cena. Su serie de artículos en el blog Projektplanung 101 me ha gustado no solo por las bonitas capturas de pantalla de Merlin Project. Aprecio a Marcus como gestor de proyectos, coach ágil y, por lo que me cuenta, como entusiasta padre de familia.
El año pasado me sorprendió a mí y a muchos más con el Manifiesto por el Liderazgo Humano.
Al principio no me sentí del todo identificado con esta obra. Debo reconocer que el término "manifiesto" me generó un cierto pensamiento de "yo también": como si Marcus quisiera poner al lector en el estado de ánimo adecuado con esa palabra clave y presentar su texto como una extensión del Manifiesto Ágil.
Sin embargo, nuestros valores coinciden en gran medida:
- Liberar el potencial humano más que emplear recursos humanos.
- Diversidad y disenso más que conformidad y consenso.
- Propósito y confianza más que órdenes y control.
- Contribuciones a redes más que posiciones en jerarquías.
- Formar líderes más que dirigir seguidores.
- Explorar lo nuevo con valentía más que aprovechar eficientemente lo conocido.
Aun así, al principio no encontré una conexión real con los planteamientos de Marcus Raitner. Y es que muchas de estas ideas las llevo practicando años en mi empresa ProjectWizards. Como personas, todos trabajamos al mismo nivel, las jerarquías pertenecen al pasado y, tras más de quince años de colaboración, existe una confianza muy profunda entre nosotros. Pero para nosotros también resulta sencillo: somos trabajadores del conocimiento altamente especializados (un término excelente de Peter Drucker) en un entorno digital. Otras empresas lo tienen considerablemente más difícil y precisamente ahí es donde Marcus centra su propuesta.

Por eso el libro es tan importante. Después de leerlo, mi valoración de sus ideas cambió de forma fundamental. El blog ofrece muchas explicaciones relevantes, pero solo el libro me introdujo de verdad en el pensamiento de Marcus. Ahora entiendo cómo surgió su enfoque y los numerosos ejemplos, anécdotas y citas sitúan los valores en un contexto comprensible. El empujón decisivo me lo dio su llamada "¡A trabajar!". Aquí Marcus, de quien no sabía que era tan seguidor de Peter Drucker, nos motiva a combatir la cultura del miedo y a ser un modelo de valentía; aunque en este punto me habría gustado encontrar algo más de emoción.
Para el taller final, en el que también tuve el placer de participar en el PM-Camp Hamburgo 2019, tengo una sugerencia concreta: la escala del 1 al 10 que va de abajo hacia arriba me parece psicológicamente muy complicada. Quizás, querido Marcus, podrías plantearte construirla de izquierda a derecha, documentando así un camino o proceso. Eso facilita una autoevaluación correcta más que situarse uno mismo "arriba" o "abajo".
Pero esa es ya mi mayor crítica al libro. Estoy seguro de que una u otra iteración seguirá completando este manifiesto. Y ahora me gusta también el término ;-)
Mi error fue no firmar este manifiesto en su momento. ¡Lo hago ahora!
Frank Blome
Si tiene alguna pregunta sobre este artículo del blog o desea debatirlo, esperamos su contribución en nuestro foro.